No se si solo me ocurre a mí, pero cada vez tengo más sensación de que en Internet, todo es mentira. Desde “influencers” cuya vida no es tal y como la retransmiten en las redes, hasta cursos para dominar un tema que son la pera y que solo sirven para que quien los ha hecho gane dinero. Pasando por las reseñas falsas, claro.

 

reseñas - conecta y avanza

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

 

Hace unas semanas, en un curso que impartí para Ejea Hostelera dedicamos una parte a cómo se deben afrontar las críticas que una empresa recibe en Internet. Uno de los asistentes al curso nos contaba el mal rato que había pasado porque alguien había dejado una crítica que no era cierta.

Hace falta mucho trabajo para tener una buena reputación y, sin embargo, para perderla es suficiente con un par de frases.

 

¿Necesita una empresa reseñas positivas para sobrevivir?

Depende 😉

Obviamente, hay tantos tipos de empresas y tantos casos diferentes que generalizar es imposible. Pero tener reseñas positivas siempre va a dar un empujoncito a un cliente indeciso. Si dos empresas ofrecen el servicio que necesitas al mismo precio, ¿una valoración positiva no te ayudaría a tomar la decisión final?

Por eso yo soy muy partidaria de animar a los clientes a que valoren los servicios recibidos o los productos adquiridos. Pero siendo conscientes de que cuando abrimos este espacio virtual estamos abiertos a una crítica negativa, que puede ser real o inventada.

 

¿Merece la pena comprar reseñas?

Durante mucho tiempo, las empresas compraban reseñas positivas. Entonces, éramos tan inocentes que nos lo creíamos todo. Pero llega un momento en el que te das cuenta de que una reseña es comprada.

Yo suelo dejar mi opinión siempre, pero, por lo general, es algo muy escueto. Casi nadie va a escribir 20 líneas hablando de las bondades de un producto. A no ser que reciba algo a cambio…

 

¿Cuáles son los riesgos de comprar valoraciones?

Como ya comenté, si Google o Tripadvisor se dan cuenta de esta acción fraudulenta, pueden suspenderte la cuenta. ¡Y eso es una faena muy grande! Claro que, primero, tienen que darse cuenta.

Pero hay otro aspecto que me parece más importante y que recoge Puro Marketing en su artículo. Cuando compras un artículo por las buenas opiniones que has leído de él y ves que la realidad no tiene nada que ver con lo que te han contado, la decepción será mucho más grande. Y esa decepción supondrá que devolverás el artículo (si puedes hacerlo) y que no volverás a comprar nada en esa tienda. Es lógico, ¿no?

Con la gran estrategia de mentir en las reseñas y valoraciones has conseguido un montón de compras que no van a repetirse y que, además, esas personas estarán tan decepcionadas con tu producto que te pondrán a caldo en las redes sociales, en tu página web o en Google. ¿Merece la pena?

 

Dar gato por liebre: con Aliexpress hemos topado

Que conste que no tengo nada en contra de este «marketplace» No soy clienta suya, así que no puedo opinar. Pero sí que puedo afirmar que muchas tiendas online que venden en España lo hacen vendiendo productos de allí a un precio muy inflado. Supongo que es algo legal, pero inmoral también me lo parece. Sobre todo, porque muchas tiendas mienten.

Hace unos días, en un grupo de Facebook, una persona comentaba que había comprado una pulsera de plata artesana en una tienda online X y que a pesar de haberla encargado con antelación el producto aún no había llegado. Desde la tienda le daban largas sobre la fecha de recepción: que si he tenido mucho trabajo, que si mi hija ha estado enferma…Las respuestas fueron inmediatas y unánimes: “la ha comprado en Aliexpress y aún no le ha llegado”. La pobre compradora no daba crédito, porque ella había comprado una pulsera artesanal monísima por unos 50€, no chatarra a 0,6€. En cuanto enseño la foto de la pulsera, localizarla en Aliexpress fue cuestión de un par de clics. ¿De verdad es un modelo de negocio sostenible?

Pues es lo mismo que ocurre con las reseñas. No mientas, no compres reseñas, no merece la pena.

Si quieres tener una buena reputación, trabaja bien. Puedes vender productos de Aliexpress pero no los hagas pasar por artesanos. Al final, los consumidores agradecen mucho más la sinceridad que otras cosas.